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jueves, 9 de agosto de 2012

La visión del cineasta: Prometheus

Ridley Scott: cabalgando con ingenieros 

 EL JINETE ESPACIAL 

 El jinete espacial, el elemento base para el guión de Lidenlof. Un personaje que en el film original era una forma más en el desarrollo de la trama, una forma importante pero incapaz de crear debate más allá de la escena en la que aparece. Con el paso del tiempo la mastodóntica creación de H.R.Giger ha ido aquilatándose, creado un sinfín de conjeturas que lo han convertido, una vez que los aliens han sido explotados de todas las maneras posibles, en el gran misterio inexplorado de la saga. Estoy de enhorabuena, pues parece que “Prometheus” va a resolver todas las preguntas que me haya hecho sobre el origen del personaje, ¿no? Sí, pero las respuestas no van más allá de lo propuesto en los primeros cuarenta minutos de película... En serio: ¿por qué lo llaman los orígenes del Jinete espacial cuando en realidad quieren decir el origen de la genealogía del alien? La semejanza primaria de todos los elementos lo demuestra. Cada forma nos recuerda a su correspondiente evolución futura, retrayéndonos inevitablemente a aquella cinta del setenta y nueve por la que aseguran pasar sólo de puntillas. Todo eso crea un clima constante de confusión entre los que seguimos casi con devoción la saga y entramos en la sala convencidos de no ir convencidos de nada. Y es que conforme pasan los minutos, el film, se va convirtiendo en una suerte de remedo de “Alien” con la misma velocidad que el jinete espacial va perdiendo ese halo místico que adquirió al principio de la cinta, pasando de ser un ente todopoderoso a inevitable monstruo del film, con todas las incoherencias que ello conlleva, demasiadas. Las lagunas y situaciones de difícil explicación van lastrando el cuerpo del guión de tal forma que termina por fragmentarlo, rompiendo esa mínima unidad que se le debe de pedir a un evento de estas características. Damon Lidenlof co-autor del guión se ve superado en todo momento por un proyecto mayor de lo que su capacidad como guionista puede abarcar. Y no acuso al bueno del creador de “Perdidos” de mal guionista, sencillamente porque posiblemente ha tenido que obedecer unas directrices por parte del estudio difícilmente compatibles con un trabajo coherente. Al fin y al cabo, el proyecto, que nació como un remake (y que iba a ser dirigido por Carl Rinch, director de publicidad y yerno de Ridley Scott) parece que se ha mostrado inflexible en cuanto al concepto original de la estructura. 

 LA VUELTA DE RIDLEY A LA CIENCIA FICCIÓN 

 No hay que ser adivino para darse cuenta de que la ciencia ficción no es el género preferido de Ridley Scott. Treinta años ha tardado el maestro británico en volver a él, y lo ha hecho con muchísimo oficio pero, a sus 75 años, es evidente y se nota, que la ilusión creativa no es la misma. Eso no significa que la película (también) cojee en el aspecto visual, todo lo contrario, luce espectacular e impresionante, aunque quizás le falte ese punto de brillantez, esa chispa, ese toque de experimento... amén de que le sobra un punto de dejadez en ciertos detalles que demuestra que Scott era consciente de la dudosa calidad del guión que tenía entre manos. Y eso no ayuda a la hora de crear. Una de las cosas que marco su trabajo en “Alien” fue la capacidad de fabricar ambientes opresivos y claustrofóbicos. 
Es cierto que su nuevo film no es aquella joya, y al parecer no lo pretende, pero el caso es que el desarrollo de la historia, más allá de dejar una cierta sensación de deja vù, nos recuerda muchísimo al clásico del setenta y nueve. Por lo tanto tampoco es una locura haber deseado un compromiso más alto en ese aspecto por parte del director. La apuesta de este por la luz beneficia a aquellos que disfrutamos de los aspectos plásticos del cine, pero perjudica el momento en el que el film decide sumergirse de lleno en el horror. A pesar de todo, el trabajo de Scott nunca es un debe, y menos en un proyecto de estas proporciones. Su decisión por defender los efectos prácticos por encima de los digitales dando prioridad a los decorados físicos es toda una declaración de principios que se agradece y disfruta a partes iguales. 

 EL REPARTO 

 Que cada personaje debe de cumplir una función en toda película es una obviedad, y más si estos son un grupo amplio pero perfectamente controlable en función a la duración de la película. Lidenlof se ha permitido el dudoso lujo de traicionar conforme la trama avanza la base de cada una de sus creaciones. Los actores, como excelentes profesionales que son, cumplen perfectamente con las directrices marcadas por el guión llevándose Fassbender toda la gloria, en parte porque como actor se revela como uno de los mejores de su generación, y por otro lado porque sobre sus hombros recae una gran porción del peso de la trama. El británico compone un personaje muy interesante, pero menos complejo de lo que debería haber sido si el libreto hubiera cumplido, y es que el devenir de la trama termina lastrándolo con situaciones que ponen seriamente en jaque su excelente hacer interpretativo como David, que para mí, ha sido el mejor androide salido de las empresas Weiland, sin duda. Noomi Rapace es la otra estrella de la función y quizás la más maltratada a causa de las situaciones que le propone el guionista. Su personaje aguanta perfecto hasta que la acción, nuevamente, se precipita y la lleva a unas acciones cuya inverosimilitud, nuevamente, empaña, nuevamente, todo el buen hacer interpretativo de la actriz sueca. Charlize Theron por su parte intenta cumplir con el rol que le ha tocado. ¿Y cuál es su rol? Eso no lo tiene claro ni Lidenlof, pero está guapísima. Al resto de personajes le toca sufrir las inclemencias de la historia lo mejor que pueden y el destino de algunos se sitúa a la altura de algunas de las series B que aparecieron a la sombra de aquel primer Alien... e incluso peor. No me hagáis recordar las situaciones por las que pasan los valientes copilotos, el botánico (¿para qué sirve este personaje? Es que no...) o el geólogo (y cartógrafo...). 

 EL APARTADO VISUAL 

 Scott, como es habitual en un artista de su talla, ha vuelto a crear ambientes perfectos, pero, tampoco se ha propuesto innovar, como lo hiciera anteriormente en “Alien” descubriendo para el cine a artistas como Giger y Moebius o en “Blade Runner” donde contó con el trabajo espectacular de Syd Mead, artistas que aportaron ese punto no habitual y totalmente innovador que convirtió en referentes visuales a los dos films. Es cierto que en Prometheus ha participado Giger (suyos son los murales que podemos ver en una de las cámaras de la nave alienígena), pero su aporte, aparte de casi testimonial, ha sido, y no me cabe duda, un homenaje a los fans del universo que creó el ilustrador suizo y deseábamos su regreso... como diseñador del proyecto. De todas formas Arthur Marx, el diseñador de producción, ha realizado un trabajo absolutamente espectacular, respetando al máximo las fuentes y aportando nuevos elementos que potencian y enriquecen las formas de referencia. Dariusz Wolski, el fotógrafo, que trabaja por primera vez con Scott, se encarga añadir textura a todos los ambientes propuestos. Su respeto por los cromatismos del “Alien” original se deja sentir en los interiores de la Prometheus y los tonos fríos metalizados tiñen todos los detalles de la nave alienígena creando un cuadro visualmente muy atractivo. Una de las partes más importantes y que más especulaciones ha creado es el aspecto final que tendrían las criaturas del film, y es que el listón estaba muy alto (a los fans, específicamente a ese respecto, no nos importa que Prometheus, absurdamente, no quiera ser ubicado en el universo Alien) ya que la sombra de uno de los personajes más famosos del bestiario cinematográfico de todos los tiempos es muy, muy alargada. Está claro que el padre de la criatura original debería de haber sido el encargado de ejecutar el nuevo diseño, es más, era casi obligatorio... pero posiblemente la FOX no estaba dispuesta a volver a litigar con Giger por los derechos de imagen de la criatura. De todas formas, aunque lejos de lo que podía haber sido, el diseño de los ingenieros, seres omniscientes y ejemplo de la pureza, es muy acertado; físicamente perfectos y de piel pura e inmaculada. El gran problema del diseño quizás estribe en las dimensiones, pero ese no es un problema de los diseñadores sino del propio Scott, que debería de haber exigido respeto por las proporciones del jinete espacial original, el doble de grande, el doble de impresionante. Un error más que se añade a la montaña que acumula film. 

MÚSICA PARA DESCRIBIR UN FILM 

 Tengo que reconocer que, aunque las sonoridades de Streitenfeld me gustan, esperaba una miras más ambiciosas a la hora de elegir músico. No fue así y Ridley Scott decidió ser fiel al que ha trabajado con él en sus últimas películas. Una vez escuchada, la score de Steitenfeld no desentona en absoluto, aporta ambientes y acompaña bien la acción. El problema viene dado por los temas de otro músico, Harry Gregson-Williams, llamado a última hora para aportar otra dimensión a las imágenes. Los primeros sones del tema creado por Gregson-Williamsparecen hechos para remarcar (una vez más) que este proyecto se aleja definitivamente del universo “Alien” y lo hace, sobre todo al principio. 
El problema llega cuando el leiv motiv se repite en los momentos más inoportunos, destrozando escenas que lo último que necesitan es una música inadecuada. Para colmo de males, en un momento dado y embutido como guiño, emergen los sones del tema de “Alien” de Jerry Goldsmith, un detalle innecesario que termina por llevar la contraria a los que no se cansan de aconsejar por activa y por pasiva que nos olvidemos del film original. Definitivamente, la score, viene a subrayar todos los problemas que arrastra un film que no encuentra el camino en ningún momento. 

 LA SECUELA 

Aunque la película no haya funcionado como se esperaba habrá secuela, y será una oportunidad perfecta para ahondar en un universo muy rico y lleno de posibilidades, manteniendo si lo desean, y ahora sí, sólo el ADN de “Alien”. Damon Lidenlof no guionizará (ha sido despedido por mucho que él diga que tiene mejores cosas que hacer ¿cortar el césped?), corren pues vientos de esperanza para una saga que puede dar, y dará, mucho más de sí. 

 En definitiva, que entre cartógrafos que se pierden, atmosferas maravillosas, botánicos insensatos, diseños impresionantes, sintéticos metrosexuales fascinantes que a saber cómo han aprendido el dialecto alienígena para liarla de esa manera, una puesta en escena brillante, pilotos kamikazes, el uso del efecto práctico por encima del digital, dioses bipolares, paisajes asombrosos, heroínas de la vieja escuela, seres que harían las delicias de Lovecraft, villanas de culebrón y ancianos demasiado crédulos para merecer la existencia, me encuentro con una ensalada de regusto amargo pero que, a pesar de todo, y para colmo, estoy deseando volver a probar. 

 Y de momento cerramos esta primera etapa de colaboración con este magnífico blog que cierra por vacaciones. Para mí ha sido un autentico placer el compartir mi punto de vista, siempre personal, con ustedes. Espero no haber ofendido a nadie y si lo he hecho, oye, así es la vida, superadlo ;). Nos vemos en Otoño... si la dueña quiere.

miércoles, 25 de julio de 2012

La visión del cineasta: El caballero oscuro, la leyenda renace.

THE DARK KNIGHT RISES: TREPIDANTE 

 Trepidante. Creo que ese es el adjetivo que menos he utilizado a la hora de comentar el conjunto de las películas anteriores de la saga de Nolan, y es porque ninguna me lo ha parecido. No, de verdad; épicas, sí; elaboradas, también; personales, por supuesto; trepidantes, no. Tanto “Batman Begins” como “The Dark Knight” tenían momentos, escenas puntuales donde el adjetivo se ajustaba, pero es que a The Dark Knight Rises le queda como el traje en el cuerpo de Catwoman. Me gusta la personalidad que ha demostrado Nolan al no obligarse a rizar el rizo y al no ir más allá de lo conseguido a nivel dramático con su anterior film. Y es que hay veces que un film consigue tanto a nivel crítico y comercial que suele terminar perjudicando irremediablemente al que ha de venir. Por suerte para mí entre el último Batman y este existió “Origen”, un proyecto colosal que permitió al director británico refrendarse ante la crítica, hacernos sentir más inteligentes y comenzar a asumir que era difícil, muy difícil superar el segundo film del hombre murciélago. Con esta idea en la cabeza a Nolan sólo le quedaba continuar la saga y , evidentemente, sin proponérselo crear una paradoja crítica sin parangón. 

 THE DARK KNIGHT RISES: LA GRAN PARADOJA CRÍTICA 

 El primer Batman se llevo el doble de alabanzas y un noventa y nueve por ciento menos de críticas negativas que cualquier película de superhéroes de la historia. Ahora, con la última de la saga, Nolan vuelve a los orígenes narrativos del primer Batman pero con el triple de presupuesto, el doble de ritmo, el doble de soltura en las planificaciones, la mitad de errores narrativos, y tantas alabanzas como críticas negativas. Paradójico, pero no extraño, ya que parte de los especialistas en esto del cine esperaban poco menos que un reboot mejorado de la segunda... por suerte los hermanos Nolan y David Goyer no han estado por la labor. 

 THE DARK KNIGHT RISES: LA MECANICA DEL THRILLER 

 Curiosamente Batman Begins, a nivel base de guión, no pasaba de ser un más que correcto Thriller. The Dark Knight, en cambio, impulsada en gran parte por el éxito crítico de la primera abogó por la profundidad de los personajes en detrimento de la estructura efectista de la primera... y acertaron. The Dark Knight Rises vuelve a los cauces narrativos que marcaron la génesis de la saga, y no me atrevería a decir en detrimento de los personajes, ya que estos son lo que son y funcionan al nivel que el ritmo del guión les exige. Cuando se plantea una trama en forma de Thriller, los personajes, pasan a ser peones para el juego del guionista, sus diálogos, sus acciones, todo navega en forma de pequeñas naves sobre los distintos brazos del río en el que se ha convertido el libreto, rio que desemboca en un mar de respuestas y giros sorpresa. Si no contamos “The Dark Knight” el thriller siempre ha sido el género escogido por Nolan para todos sus film, y si conoces al hombre, conoces su cine, si conoces su cine, no te debería extrañar la estructura de esta, su nueva película. 

 THE DARK KNIGHT RISES: VIEJOS Y NUEVOS CONOCIDOS 

 Es interesante observar cómo durante la película se desarrollan con fluidez cuatro nuevos personajes de importancia capital no solo para el film en sí sino para lo que ha sido y lo que puede ser la saga en caso de continuarse. Y digo con fluidez porque avanzan sólidos, conformando la trama, apenas sin agujeros y para nada descompensados: Anne Hathaway luce esbelta, ingeniosa, divertida y peligrosamente hábil enfundada en las mallas de Catwoman (me rindo ante el detalle práctico de las siempre imposibles, pero necesarias, orejitas del disfraz); Bane, interpretado sin fisuras por Tom Hardy (futuro, y prometedor, Mad Max), es la personificación de la destrucción, un coloso imposible de derrotar, una bestia lo suficientemente inteligente como para casi convencerme de que hace falta un tipo como él para solucionar los problemas que arrastramos (para no perderse su discurso antisistema), si no fuera porque al final se nos descubre como un pelín radical en sus posturas...; Joseph Gordon Lewis aporta ese puñetero carácter que le convierte en uno de los actores jóvenes con más futuro y conforma un personaje capital y necesario continúe por donde continúe la saga (no me fastidiéis con que es la última); y la Cotillard, Miranda para los fans de la saga, Edith para los fans de la actriz, ...para los fans del cómic (¿Qué? Sólo estoy metiendo un poco más de misterio, que no viene mal) lleva el duro peso de ser el personaje más sometido por los rigores del guión (y por desgracia el más forzado a causa de ello). Gordon (casi me mato puto Batman), Fox (también lo tenemos en negro) y Alfred (un auténtico pay-off con patas), personajes habituales de la saga, son causa y efecto de mucho de lo que acontece alrededor de cómo no, un Christian Bale/Bruce Wayne/Batman menos Tony Stark que nunca (gracias), con nueva armadura a prueba de todo menos de Bane y que, aunque la explicación de su retirada sea por causas débilmente definidas en el anterior film, se presenta con un impresionante, por constante, espíritu de superación. 

 THE DARK KNIGHT RISES: EFICIENCIA Y DEFICIENCIA 

 Algo que siempre ha definido el cine de Nolan ha sido su eficacia tras las cámaras y su tremenda capacidad para plasmar en pantalla cada centavo invertido. Su trabajo con los actores es impecable, así como el manejo del espacio y los ambientes, pero cojea, y de qué manera, a la hora de coreografiar escenas de combate cuerpo a cuerpo. Curiosamente a la hora de filmar la acción en general es muy eficiente con los tiros de cámara, pero cuando llega el momento de acercarse al personaje contra personaje, al mamporro limpio, presenta un déficit de planificación y montaje muy preocupante, y más cuando hablamos de cine, los que creen que Batman es Ciudadano Kane que no sigan leyendo, de acción. Esto hace, a nivel personal, que disfrute un poco menos de esas situaciones, tipo los cara a cara de Bane y Batman, que por esa ley no escrita del cine de acción no deben de fallar jamás. Nolan presume de no usar Storyboards y de planificar cada escena, excepto las que implican efectos, claro está, casi sobre la marcha. No digo que en su próximo acercamiento al género contrate a Yuen Woo-ping para las coreografías de lucha... pero debería de hacer algo al respecto. Ya es tarde para Batman, pero un cuidado especial en ese aspecto hubiera evitado desvirtuar un poco el esplendido sabor visual de la saga 

THE DARK KNIGHT RISES: DESHI BASARA 

 Me declaro fan incondicional del trabajo de Hans Zimmer, desde sus principios, y sería injusto no reconocer que le ha aportado tanto o más a la saga que esta a él. En Dark Knight Rises, Zimmer, vacía todo su arsenal orquestal creando el score más poderoso de toda la trilogía, quizás no el mejor, ya que aún tengo rebotándome en la cabeza los ecos de guitarra del tema del Joker y el expléndido “Like a Dog Chasing Cars” de “The Dark Knight”. En esta el maestro continúa con la sagrada regla, que tanto se saltan a la torera los nuevos compositores a petición de los nuevos directores (que al parecer se niegan a que un leiv motiv inspirado pueda quitarle protagonismo a su film), de otorgarle un tema a cada personaje. A grandes rasgos: las, escasas en la saga, notas del piano envuelven de elegancia cada presencia de Catwoman, con una melodía tan bella como llena de misterio; las voces, acompañadas por el metal y la percusión, nos graban a fuego una frase: “Deshi Basara”, que viene a significar “él renace” e ilustra y magnifica la presencia y génesis de Bane; finalmente Batman continúa con su excelente tema, que si bien nunca llega a ser desarrollado en su totalidad como sí ocurría en el anterior film siempre puntualiza la presencia del caballero oscuro o Bruce Wayne. Ahora toca esperar lo que hace el bueno de Hans en su nueva “colaboración con Nolan”: “Man of Steel” 

 THE DARK KNIGHT RISES: EL FINAL 

 The Dark Knight Rises no huye nunca del espíritu que ha impregnado la saga, todo lo contrario lo reafirma, consolida y enriquece. Aporta más porque se lo puede permitir, pero nada de lo que se puede permitir peca de gratuito, todo sigue a pies juntillas las pautas de la estructura. Una estructura tan llena en detalles que a poco que te guste profundizar en esto del cine hace que disfrutes con su riqueza de recursos. Una gozada valiente que se atreve a hacer un delicioso guiño al blockbuster pero sin caer nunca en el mainstream. Un crisol donde se mezcla todo lo bueno que nos ha regalado la saga. Quizás haya habido gente que se haya sentido defraudada esperando una puesta en escena más sencilla, buscando más intimidad en detrimento del espectáculo. Lo siento pero esta vez no ha podido ser, quizás la próxima... Ahora permitidme disfrutar a mí, porque este es mi Batman, el que necesito y quiero ver.

miércoles, 11 de julio de 2012

La visión del cineasta: The Amazing Spiderman.


El cine fantástico quizás sea el género más difícil de confeccionar, sencillamente porque todo lo que ocurre en pantalla requiere de una base creíble para que funcione. Los guionistas de Spiderman lo saben y se han esmerado a la hora de confeccionar un film donde los hechos, por muy increíbles que sean, tengan una base sólida. Y eso es difícil, muy difícil, sobre todo cuando hablamos de los orígenes conceptuales del trepamuros; James Cameron, uno de los iniciales candidatos que sonó para hacerse cargo de la primera versión de Spiderman (que terminó recayendo en las manos de Sam Raimi) ideó el sistema orgánico de lanzar redes, eliminando así, de un plumazo, una parte importante de la “gadgetología” de la saga, y sencillamente porque no veía viable los proyectores de redes originales. En esta nueva re visitación del personaje , tanto los guionistas como el director han decidido dejar el asunto tal y como está en los cómics, esforzándose al máximo en dotar de verosimilitud al nacimiento de los cartuchos lanza redes y, de camino, y ya que estamos, gestando toda una nueva génesis para que todo lo demás, incluido el origen del villano, la muerte de sus padres y, cómo no, la picadura de la araña, funcionen como un todo bajo la sombra de una omnipresente OSCORP. 

¿Que el traje de Spidey debería de haber seguido la misma línea de origen? Pues sí, pero tampoco nos pasemos... por lo menos se arruga en las juntas como cualquier disfraz (un detalle, por cierto, muy arriesgado para toda superproducción que se precie de serlo). Curiosamente el detallismo científico (tampoco nos engañemos, nunca llega a ser un alarde de cirugía de investigación a lo Asimov o Crichton, ni lo pretende) choca frontalmente con el exhibicionismo que Parker hace de sus habilidades a cara descubierta. Bien es cierto que todo es con la sana intención de sorprendernos, arrancarnos una sonrisa o hacer eso que tanto nos gusta: ponernos en la piel de un chico normal que hace alarde de unos poderes que han llegado para rescatarlo de aquellos que se creían superiores. ¿Pero es necesario que media ciudad sepa que Peter Parker es Spiderman? Porque el que no lo sabe después de verlo volar sobre una canasta a lo Jordan y destrozarla a lo Shaquille, doblar una portería de Rugby de un balonazo o pegarse en el techo del metro, lo intuye. En esos detalles, los guionistas, pierden el sentido de verosimilitud que se habían afanado por conseguir, y todo por unas concesiones cara a la galería necesarias para que ¿el film funcione? Nolan y su Batman no pueden estar más en desacuerdo con eso. Pero bueno, ¡qué demonios! esto es Spiderman, esto es Marvel, esta es la historia de un chico normal que después de ser infectado por una araña adquiere unos poderes que le superan. 
 Concluyendo: He visto una película donde los momentos divertidos me han parecido muy divertidos, los momentos de acción me han resultado trepidantes y los momentos dramáticos me han emocionado. ¿Quiero más? Pues a esperar al veinte de Julio.

miércoles, 4 de julio de 2012

La visión del cineasta: Un paseo por el Video-Club

Encerrada (The Ward) de John Carpenter

 Muchos años han pasado ya desde que John Carpenter hiciera su primera película, 38 exactamente. No paró desde entonces. Diecinueve películas y nueve años después de la última, el maestro nos trae “Encerrada” (The Ward).

 Si algo ha demostrado Carpenter es su increíble facilidad para adaptarse a cualquier tipo de subgénero dentro del fantástico, todo gracias a su prodigiosa capacidad para manejar cada una de las artes de la dirección. Evidentemente como cualquier autor que se precie ha tenido altibajos, pese a ello nunca jamás ha traicionado su espíritu visual, narrativo y referencial… hasta “Encerrada”. Carpenter después de que las primeras críticas fueran demoledoras y la taquilla le fallara no se calló la boca: “Esta es la película que he querido hacer y al que no le guste que se joda”. Esa frase dice mucho más de la personalidad de Carpenter que toda su película: blanda en el aspecto visual, blanda en el aspecto narrativo, blanda en el aspecto conceptual, blanda, tópica y hasta cobarde en su resolución. Carpenter siempre ha sido un outsider, un director que me ha dado razones de sobra para creer en su cine… y defenderlo. Y es que hasta productos tan difíciles y criticados como Fantasmas de Marte son defendibles gracias a los matices sumergidos que componen el corazón de toda su obra. “Encerrada” carece de esos matices, no hay nada más que lo que vemos. Carpenter ya lo dijo: “Me apetecía rodar una película rodeado de chicas”. Doy por hecho que ese es el concepto, pero me es imposible asimilarlo con la misma facilidad que puedo asimilar cualquier otra de fantasmas interpretada por chicas, sencillamente porque de Carpenter siempre espero más.

 Escribo estas líneas escuchando una recopilación de sus mejores temas… ni de su música he podido disfrutar en esta película. Y aunque la partitura de Mark Killian raya a una muy buena altura, superior al conjunto de la película en sí, sigo echando de menos los sonidos Carpenter. Ni eso John.

 Puedo distinguir frustración detrás de sus palabras y cansancio detrás de la obra, y puedo comprenderlo, ya que Carpenter es un hombre golpeado por una larga enfermedad, por la política de Hollywood, y por la prematura e inesperada pérdida de su socia, amiga y confidente, Debra Hill. Pero hay un momento en el que todo artista debe de plantearse la retirada conciente de que no puede ofrecer más y preservando así su recuerdo. John Carpenter no es de esos, y me alegro por ello.

miércoles, 20 de junio de 2012

La visión del cineasta: Hell kitchen Cinema


De vez en cuando, sobre todo cuando no tenga ningún estreno que analizar, hare un pequeño "break" para escribir sobre temas curiosos relacionados con este loco mundo del cine. Para esta primera ocasión me acercaré a una anécdota que le ocurrió a uno de mis admirados durante el largo desarrollo de la película Soy Leyenda. Espero que os guste. 


 Bien es sabido que los ejecutivos de los estudios son los que manejan las riendas, el cotarro, la manteca, de todo proyecto de grandes dimensiones presupuestarias (en cierto modo, nos guste o no, es lógico, ya que al fin de cuentas son ellos los que arriesgan el dinero) pero... ¿de verdad es necesario llegar a extremos tan absurdos? Lean (si les apetece, claro) 

EJECUTIVOS DE LEYENDA 

 Steve Johnson, uno de los creadores de efectos de maquillaje más importantes de la industria (por desgracia dejó de ejercer allá por el 2006), se reunió con los ejecutivos de Warner para presentarles el test de maquillaje para los infectados que aparecen en el film "Soy Leyenda". Las criaturas, realizadas con un material translucido, eran una mezcla muy efectiva de mecanismos de última tecnología y prótesis. La reunión con el estudio fue de lo más... adjetívenla ustedes. 

 Oficinas de la Warner Bros. Nueve o´clock de la mañana (more or less) 

 Steve Johnson: -Bueno, con estas prótesis se puede obtener una amplia gama de matices que destacan el lenguaje corporal. Os aseguro que veremos algo realmente espeluznante.- 

 Estudio: -Bien. ¿podemos hacer que sus mandíbulas sean elásticas como en esa escena de La Momia.-

 Steve Johnson: -Bueno, probablemente no. Y, además, no veo que puede aportar a la historia. Quiero decir, el punto es hacer que los infectados conserven algunos pequeños vestigios de humanidad, ¿no?-

 Estudio: -¡Pero hombre la escena de La Momia fue genial! ¿Recuerda cuando Brendan Fraser le grita a la momia?- 

 Steve Johnson: -Sí.- Estudio: -Y entonces la momia le grita a él, y sus mandíbulas se vuelven elásticas como si estuviera hecha de masilla!- 

 Steve Johnson: -Sí, pero no parece real, ¿no? Parece más un dibujo animado. Creo que precisamente eso hizo que el personaje perdiera credibilidad- 

 Estudio: -Escucha, sin mandíbulas elásticas no hay película para ti- 

 Y no hubo película para el bueno de Steve. 

 Lo más curioso de todo es que paso el tiempo y la película sufrió no pocas reescrituras de guión hasta que obtuvo la luz verde definitiva.Cambiaron muchas cosas... menos la dichosa escena de "La Momia".


Apolo Sánchez

miércoles, 13 de junio de 2012

La visión del cineasta: "Blancanieves y la leyenda del Cazador", el arte de respetar un encargo


Le pedimos demasiado a los creadores de cine comercial, demasiado. Siempre andamos criticando su falta de originalidad, de rigor, de pulso, de principios, de orgullo, de vergüenza y hasta de higiene si nos ponemos. A veces tenemos razón, pero a veces somos muy injustos. El cine, como un arte que es, es un perfecto vehículo para la imaginación, pero un arte sometido a toneladas de presión es un vehículo muy canalla. Está claro que no soy el único que llega a comprender la extensión de la palabra presión, pues como muchos vivo y me alimento de un tipo de arte esclavo del cliente. Y qué queréis que os diga, fastidia y mucho que cuando concluyes un trabajo venga alguien a criticártelo por ser lo que es: un encargo. 


 Me gustaría aplicar esta entrada a una película, Blancanieves y la Leyenda del Cazador, y por extensión a todas las que son como ella: encargos creados para el disfrute del público. Si somos conscientes de cómo está el patio (más recesión, más crisis y demás cosas chungas) es absolutamente imposible a día de hoy que un estudio adquiera los carísimos derechos de una obra de éxito tipo "Donde Viven los Monstruos" para depositarlo sin restricciones en las manos de alguien narrativamente tan personal como Spice Jonze. Los estudios se han plegado en una política de estudio mucho más reservada, disminuyendo los presupuestos, controlando más que nunca el demográfico y convirtiendo los guiones en crisoles donde se mezclan las formulas que funcionan. Siendo consciente de tanta traba es cuando me siento más orgulloso de los profesionales que toman las riendas de estos proyectos y que, siguiendo punto por punto las exigencias del que paga (el film y la entrada), los llevan más allá del concepto de base. Rupert Sanders, director de la segunda versión en lo que va de año de Blancanieves, es consciente de lo que tiene entre manos y lo exprime desde el primer fotograma, se esfuerza en dotar a las imágenes de ese plus que hace que los planos brillen por momentos - algo parecido, pero más atrevido visualmente, fue lo que hizo Catherine Hardwicke con Caperucita Roja, una pieza muy interesante, pero que al haber sido engendrada por la directora de Crepúsculo se llevó todos los palos del mundo- y sabe aprovechar las bondades que cada actor le concede. 

 Evidentemente habrá quien esté de acuerdo y quien no, yo mismo me desdigo cuando el profesional se limita a poner la cámara, cobrar y pasar al siguiente proyecto. Pero mientras exista gente como Rupert Sanders el cine de encargo siempre será más que eso: un encargo.

martes, 5 de junio de 2012

La visión del cineasta: Men In Black 3 , el mejor salto (literalmente) en el tiempo de la historia.


Tengo que reconocer una cosa, sí, tengo que reconocerlo: cada vez que la acción se desarrollaba en los cuarteles de los hombres de negro mi atención se centraba en los personajes de fondo. ¿Y por qué en los personajes de fondo y no en el fondo de los personajes? Lo explico después de estas quinientas sesenta y dos palabras dedicadas a la película: partimos de que es el guión con más cuerpo narrativo de la trilogía, ¿pero es eso lo que busco en una película de los hombres de negro? Sí y no. Sí, porque siempre agradezco una trama lo suficientemente ordenada y medianamente esclava de su resolución. Y no, si la trama somete a la diversión en el más puro sentido de la palabra. Porque, y no nos engañemos, La saga se inicio bajo el sinónimo de diversión. El primer Men in Black me aportó una trama vibrante, divertida, con muchas concesiones a la galería: el vehículo perfecto para visionarla con un menú gigante entre las manos. En cambió, el segundo Men in Black apartó la trama para dejar hueco a más diversión... y me defraudó, simple y llanamente porque hay una fina línea que separa lo ingenioso de lo esperpéntico. Está claro que la idea de esta tercera era no cometer los mismos errores de la segunda, acercándose más al espíritu de la primera, y lo consigue pero (no deberían de existir los peros), aún está lejos de muchos de los parámetros que me marcaron de la original, por ejemplo: los gags: hay momentos en los que el guionista (Etan cohen, autor del libreto de Tropic Thunder) construye una magnífica base para ese gran instante que esperas te explote en la cara y te haga soltar una carcajada, pero (nuevamente pero) en la mayoría de las ocasiones el instante se termina desinflando y apenas consigue sacarme una simple y desilusionante sonrisa (excluyo el momentazo Warhol en plan, ojo spoiler: "por dios sácame de aquí que no aguanto mas el sitar"); el villano, siempre representativo en cada una de las partes, maligno/a, vicioso/a, codicioso/a e impulsor/a de la trama, pero (y otro pero más, a este paso más que la visión del director esto va a parecer el sombrero de Carmen Miranda) su escaso nivel de complejidad hace que nunca esté a la altura del Edgar, icónico, de la primera o de Serleena, la villana de la segunda; el espíritu buddy movie: curiosamente en MIB 3 los roles se dan la vuelta y J (un desganado Will Smith) se nos presenta, sin que sea la intención del guionista, como el veterano cansado, mientras que K (un chispeante, enérgico y convincente Josh Brolin) se convierte en el alma de la película gracias a la acertadísima (buen tanto para Cohen) reconfiguración del personaje; el tercer compañero: en la primera Linda Fiorentino (Dios, cómo la añoré en la segunda) me divirtió de sobremanera gracias a su imposible química con Will Smith, en la segunda, Rosario Dawson me dejo indiferente, aunque intentaba no molestar y al menos lo conseguía, en la tercera Etan Cohen nos presenta a un personaje tan divertido como irritante, tan odioso como entrañable, una criatura que maneja todas y cada una de las probabilidades que ofrece el futuro, algo así como el Predictor del efecto mariposa, un gran engranaje para un guión que me convenció sin llegarme a divertir, cosa que es tan mala como buena, cosa que convierte a MIB 3 en lo que es. 


 Bueno, después de contar lo que me ha parecido la película en líneas generales continúo con el asunto de los personajes de fondo: hay un hombre, y todo nombre, que me empujó la primera, la segunda y la tercera vez al cine para ver a los men in black, ese hombre es un creador de seres imposibles, un genio sencillo, alguien que a los sesenta y dos años disfruta como un niño rodeado de sus juguetes, injustamente ganador de siete Oscars (merece más de diez) y responsable de que los alienígenas que se paseen por la saga, su nombre es Rick Baker y sí, el me hizo disfrutar de cada fotograma donde aparecía cualquiera de sus creaciones, empezando por Boris, el animal (el villano de la función) y terminando por Spiky Bulba, ese pequeño crustáceo con cara asustada que sostiene (para envidia de un servidor que quiere uno para la vitrina de su casa) Tommy Lee Jones en el restaurante de sushi. Hay películas que quedan lejos de mi ideal de favoritas, pero gente como Rick Baker se encargan con sus detalles de que mi memoria las almacene en un buen rincón.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La visión del cineasta.:Sombras Tenebrosas o Burton Vs Burton

Cito: "Tim Burton es uno de los realizadores más imaginativos y estimulantes de Hollywood en las últimas dos décadas" ¿Es, o lo ha sido? Muchos empezamos a preguntárnoslo ya. 

Sombras Tenebrosas vuelve a reunirle por octava ocasión con su actor-fetiche: Johnny Deep. Es curioso, pero antaño Deep era el catalizador de las locuras de Burton y ahora tiene que ser (por obra y gracia de unos dividendos siempre canallas) justamente al revés. La cosa no puede ser menos estimulante. Siempre he pensado que Deep debería de pagar a Burton parte de sus ganancias cada vez que echa mano de su vena excéntrica, al fin y al cabo personajes como Jack Sparrow (en este caso la Disney entera debería de soltar una morterada al bueno del chico de Burbank) no dejan de ser una magnificación de los manierismos heredados de los films de Tim. 

Está claro que con este nuevo trabajo tanto crítica como público (excluyo a los extremistas de Burton) han arrojado un veredicto muy tibio. Eso no es bueno en una obra que pretende sobretodo divertir con el gag como base, una intención simple y efectiva que funciona perfectamente en otro tipo de productos y que no ayuda en absoluto a Sombras Tenebrosas.Y es que si hay algo que ha caracterizado a sus films (A.D. El Planeta de los Simios, con la honrosa excepción de "Sweeney Todd,") es el saber caminar perfectamente sobre un fino alambre sin, no solo no caerse, sino siquiera dudar, y la sucesión de gags no ayuda nunca a que el film cobre el equilibrio narrativo que necesitaría para no estrellarse. 

 Ya han sido varios los films de Tim en los últimos tres lustros que no me han llegado a convencer del todo pero son disfrutables (Big Fish, La Novia Cadáver), no me han gustado pero les reconozco momentos brillantes (Charlie y la fábrica de chocolate) o, directamente no me han gustado (Alicia). Sombras Tenebrosas, sencillamente, me ha decepcionado.

 No me considero seguidor de la saga de Barnabas Collins (a duras penas sobreviví al visionado de la versión cinematográfica del 70) pero cuando se anunció que el proyecto de adaptación recaía en las manos de Burton... me ilusioné, y mucho, quizás porque la base era lo suficientemente darkie y aún confiaba en la personalidad de ese niño oscuro, y asustadizo, y loco, que se arrancaba dientes a escondidas y se divertía enseñándolos a sus compañeros de Disney (todo un ejemplo para la empresa, je, lo adoro), de ese niño que amenazaba a los jefes del estudio con tirarse por la ventana si no le dejaban poner a su película Beetlejuice de título (a fe que casi nos quedamos sin película, título... y director), de ese niño que se escondía en un armario huyendo asustado de una Sean Young, que disfrazada de gata y látigo en ristre, le rogaba por el papel de Catwoman (gracias a dios en esta ocasión no había una ventana cerca) de ese niño que... se ha hecho mayor, que ha encontrado una pareja estable, que es padre y que ha dejado de ser oscuro, asustadizo y loco, dando pie a un film que es como un adulto casado, aburguesado y padre a vistas de un niño: aburrido, complicado, en ocasiones obsceno, poco dado a la acción, convincente aunque cargante a la hora de recrear épocas pasadas y con escasa gracia. Para colmo , y al contrario de lo que ocurrió con Alicia, Danny Elfman está a la par del film y firma una de las bandas sonoras menos inspiradas de su carrera junto a Burton. ¿Pero la culpa de todo esto es exclusivamente de Burton y su troupe? No, seguro, porque siempre, siempre, detrás de cualquier película fallida que haya salido de las manos de un director capaz hay un guión que no está a la altura. Lo curioso es que Seth Graheme-Smith, el guionista, es otro de esos tipos acostumbrado a estar sobre el alambre que antes mencioné, escribir "Orgullo, Prejuicios y Zombies" y "Abraham Lincoln, cazavampiros y salir airoso no es moco de pavo, si han leído estás dos obras y la comparan con el libreto de "Sombras Tenebrosas" se darán cuenta de que el material encargado no puede estar más alejado de su estilo. En fin, que a ver qué pasa con Frankenweenie.

martes, 22 de mayo de 2012

La visión del cineasta: La Mujer de Negro y La Maldición de Rookford, dos historias con fantasma.


Todos los cinéfilos tenemos ciertas debilidades que la mayoría de las veces nos llevan a frustraciones, la mía son las historias de fantasmas, las buenas historias de fantasmas. Aunque si hago un conteo de favoritas siempre me terminan sobrando dedos. Cosa que no me impide seguir buscando. Curiosamente casi han coincidido en tiempo dos estrenos fantasmales que acercan propuestas buscando el estilo más clásico, pero que se alejan en el resultado final: "La Mujer de Negro" y "La Maldición de Roockford" Podemos empezar diciendo que La Mujer de Negro es una mirada directa a esa historia con fantasma que intenta removernos del asiento, y que en cambio, "La maldición de Rookford", no lo es, ni lo pretende, pues no está escrita para eso, pero, parece necesitar de ese mismo tipo de fantasma para hacer la trama más atractiva. En ese detalle recae realmente la gran diferencia entre las dos películas: la primera nos presenta un concepto honrado que avanza con fluidez, la segunda, a causa de un concepto... menos honrado, avanza a trompicones. Y es que hay veces que los productores dan luz verde a productos que una vez concluidos no saben cómo vender. El terror, y más concretamente, las historias de fantasmas suelen estar a la cabeza de esos productos. La maldición de Roockford nos propone una historia con un punto de partida muy cercano a una versión fantasmal de la magnífica "Fotografiando Hadas" que se diluye hasta convertirse en una propuesta tipo "Los Otros". O sea, que termina transformándose en una obra, como tantas otras, deudora del texto de Henry James, "Otra vuelta de Tuerca".

De todas formas por eso mismo el film no necesita de presencias bizarramente perturbadoras sino más bien de personajes, fantasmales o no, que aporten cierta solidez a la trama. Pero, como ya he dicho, si el producto que llega a las manos de los productores carece de esas presencias que la hagan vendible, se embuten, se da una floja explicación del por qué están en el film y, qué más da, desvirtuamos la línea narrativa natural de la obra. Al fin y al cabo la idea es vender los sustos en el traíler, ¿no? Si es así, la nueva Hammer (sí, la del Drácula de Lee y Cushing) ,productora de "La Mujer de Negro", ha tenido mejor vista que BBC Fims a la hora de saber qué vender a un público que ha terminado agradeciéndolo en taquilla.



martes, 15 de mayo de 2012

La visión del cineasta : Los vengadores, Joss Whedon

Whedon vs Los Vengadores

Hay películas que antes de estrenarse ya tienen todo un fandom alrededor que las apoya y "Los Vengadores", gracias a que Whedon está al mando, es el más claro ejemplo. Si a ti, amigo lector, Dollhouse (serie que se ahogó en las turbulentas aguas de la absoluta falta de convicción y divagaciones de su autor) te resulta incomprendida, es natural que Los Vengadores se te convierta en una obra absolutamente referencial.

Whedon, guionista de la no tan buena, digámoslo todo, Alien Resureccion y, no guionista como muchos aceptan, sólo creador, del personaje y las tramas del encantador dinosaurio de juguete de Toy Store. Ha sido incapaz de explotar el material de impresionante potencial que tenía en las manos por, a mi escaso entender, tres sencillas razones:



1) El uso de un formato cinematográfico absolutamente equivocado, y no me refiero a las innecesarias tres dimensiones precisamente, sino al hecho, de que por culpa de la falta de experiencia, Whedon, haya descartado el dificultoso pero mucho más impresionante y merecido, sobre todo para una producción de esta magnitud, panorámico.

2) Un guión que se tambalea donde nunca debería de hacerlo una buena producción de súper héroes: en sus villanos, Loki, que nunca está a la altura del personaje complejo y atormentado que creo Branagh; los Chitauri, unos enemigos de empaque en el universo Marvel (léanse algunos cómics de Los Vengadores por favor donde aparezca esta raza de alienígenas y verán de lo que hablo) que aquí son carne de cañón para nuestros seis amigos.

3) La impresionante falta de oficio de Whedon a la hora de planificar (haciendo incluso grande el mediocre trabajo de John Favreau con las escenas de acción de la Viuda Negra en Iron Man 2).


Más de uno, si han seguido leyendo, habrá dado por sentado que no me gustan ni Whedon ni su aproximación a los Vengadores, nada más lejos de la realidad. El amigo Joss, mi admirado Joss, (tengo la temporadas en DVD de Ángel y Buffy por si no creen ahora en mis palabras) es capaz de camuflar todas sus carencias bajo grandísimos momentos, podemos dar ejemplos: la brillantez de "Firefly", el ya comentado diseño narrativo del dinosaurio de "Toy story", el breve, aunque brillante, trabajo en los cómics de los X-Men o el alucinante "Doctor Horrible", por destacar unos cuantos de muchos, se podrían considerar momentazos en una carrera de altibajos, momentazos que convierten "Los Vengadores" en un producto demencialmente comercial y altamente recomendable.

Por desgracias los momentos no crean un empaque pero... a quién le importa el empaque cuando tenemos a un Hulk que machaca como nunca, un Ironman aún más irónico y agudo que el de siempre, un capi soseras pero... así es el capi y así lo queremos, un Thor, que aún no manteniendo la herencia de su anterior paso por la pantalla, cada vez que levanta el mjolnir nos pone los ojos como platos, espectantes; la parte final de Ojo de Halcón (el Légolas, como llega a decir Stark en medio de una sucesión de gags verbales y visuales a cual más divertido); la bella, violenta, curvilínea y más inteligente y humana que nunca Viuda Negra; un Nick Fury que por fin explota su faceta más anárquica; y la aparición final de...

Concluyendo, que por fin una película cuyos pilares no son un guión afinado sino unos grandes momentos merecía ser aceptada por la crítica. ¿A lo mejor si Whedon se hubiera hecho cargo de Battelship nos parecería un producto irónico lleno de situaciones gamberras y cínicas? ¿No? Lastima, nunca lo sabremos... Eso sí, posiblemente me corte las venas como se siga comparando un producto tan, agradablemente, deudor como "Los Vengadores" con algo tan genuino como "The Dark Night". Una última cosa: ¿tan difícil le hubiera resultado a Whedon recordarnos, antes de que Hulk casi destruya el portaviones bajo la influencia de Loki para, rato después, nos salve a todos de la destrucción, que Banner puede controlar a la bestia como se demostró al final de la última peli dedicada al gigantón? Lo digo porque un detalle tan simple está siendo una de las cosas más criticadas del film.

 Apolo Sánchez.