viernes, 26 de abril de 2013

Escribiendo cine: "Alma rebelde", Robert Stevenso.


Basada en el libro "Jane Eyre" de Charlotte Bronte, editado por Espasa, Alianza, Alba ediciones y Cátedra entre otros. 



 Bajo este engañoso título se esconde una adaptación de la novela de Charlotte Brontë Jane Eyre, aquella historia de amor de una mujer que sufre cien muertes por poderla vivir. Los rostros son los de Joan Fontaine, ángel sin nombre de dulce belleza; Orson Welles, cruel y potente, acaparando la escena, despreciando la mediocridad; Margaret O´Brien, una de esas niñas que nunca fueron tan famosas como otras pero que fue uno de los rostros más llenos de encanto infantil que pudieron pasar nunca por el cine; y Agnes Moorehead, siempre con su rostro de arpía escondiendo la decepción, con la maldad asomando sus uñas para disfrazar la soledad. Detrás de la cámara, un veterano como Robert Stevenson que, años más tarde, fue hacia un castillo mágico de Disney para rodar un buen puñado de películas de las que destaca sobre todas ellas Mary Poppins. Las letras las puso la insigne escritora y el resultado fue una de las más atinadas adaptaciones literarias de la época romántica aunque, también, desprendida de ciertos excesos y abrigada por concisiones que benefician a la narración puramente cinematográfica. 
No en vano, el guión pasa por el antiguo socio de Welles y posterior enemigo John Houseman y por las prestigiosas manos de Aldous Huxley, al que se le atribuye el mérito de haber sabido captar con singular precisión la refinada crueldad y la oscura represión de la época victoriana aunque no hay duda de que el mirar casi expresionista contribuye a crear un buen puñado de sensaciones en quien es capaz de asistir a todo un retrato de las pasiones frenadas, de las convenciones que amordazan los sentimientos, de la terrible sumisión a unas reglas establecidas por una sociedad hipócrita y elitista. 
Entre Fontaine y Welles se desarrolla una rara química que funciona con algunos tintes de extrañeza magnética que hace que nos creamos esa pasión que nace para torturar los sentimientos reprimidos pero que también nos habla de esa peculiar fortaleza que sólo las mujeres son capaces de poseer. Jane Eyre es una de esas mujeres y esta película es un relato sobre su espíritu de superación. 
Y es que a una mujer nunca se le puede imponer lo que debe sentir. Una mujer se rebela, lucha, se bate, se debate, se lanza, se hiere, se sufre, se gana…de alguna manera que los hombres desconocemos, las mujeres siempre ganan algo…aunque sea un hueco de privilegio en su espíritu, o un rincón de honestidad defendido a sangre y fuego, o una conciencia de haber sido coherentes consigo mismas y con esa palabra que es la más hermosa escrita por hombre alguno: mujer. 
Esta novela ha sido llevada al cine en multitud de ocasiones pero la mejor versión de todas ellas es ésta. Welles estuvo muy detrás de toda la película y eso es la garantía de que no es una historia cualquiera de cuellos engolados y vestidos de miriñaque. Si se deciden a verla, hoy habrá una pizca de arte justo enfrente de sus ojos. No dejen de ser almas rebeldes por esta vez.

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